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sábado, 29 de enero de 2011

EL SACRATISIMO ESCAPULARIO DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN.

EL SACRATISIMO ESCAPULARIO DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN.
Pbro. Lic. Juan Carlos Flores Rivas.

El sacratísimo Escapulario de Nuestra Señora del Carmen, también conocido como el Escapulario Marrón, es el más conocido, célebre y difundido de todos los escapularios.
Es el escapulario más antiguo de la historia cristiana y sirvió como prototipo de todos los demás que existen actualmente.
De acuerdo a una tradición la Beatísima Virgen María del Monte Carmelo se le apareció a San Simón Stock en Cambridge, Inglaterra, el domingo 16 de julio de 1251. San Simón Stock era el Superior General -tambien llamado Prepósito General-, de la Orden del Carmelo.
En respuesta a su petición de ayuda para su oprimida orden, la Santísima Virgen del Monte Carmelo se le apareció con un escapulario en sus manos y le dijo: “Toma amado hijo este escapulario de tu orden como símbolo de mi confraternidad y especial signo de gracia para ti y todos los Carmelitas; quienquiera que muera portando esta prenda, no sufrirá el fuego eterno. Es el signo de salvación, defensor en los peligros, prenda de la paz y de esta alianza".
Esta tradición aparece de forma muy precisa desde el principio, cuando las palabras de la Santísima Virgen fueron difundidas por San Simón Stock. Se dice que él se las dictó a su secretario y confesor, Peter Swanyngton. Este testimonio se mantiene como una confiable tradición; en otras palabras, es creíble que San Simón Stock fue manifestado de manera sobrenatural la protección especial de la Santísima Virgen para toda su orden y para todos aquellos que usasen el hábito carmelita; que la Santísima Virgen le prometió un auxilio especial, sobre todo en el momento de la muerte, a aquellos que en santa fidelidad usaran este hábito en honor a ella a lo largo de su vida, para ser preservados del infierno. Y la promesa está también indirectamente extendida a todos los devotos de la Madre de Dios que usaran el hábito o la insignia, como verdaderos cristianos, hasta la muerte, y estar así de alguna manera afiliados a la Orden Carmelita, como es el caso de las Cofradías o Confraternidades. Aquí entra la Cofradía del Santo Escapulario de la Parroquia del Barrio del Hueso en Acapulco, que se prepara para celebrar sus 50 años de fundación.
El escapulario fue muy difundido en los países europeos sobre todo a fines del siglo XVI, con la proliferación de los medios de comunicación.
En 1600 aparece en Palermo el "Giardino Carmelitano" (El Jardín Carmelitano), del frayle carmelita Egidio Leoindelicato da Sciacca. En este manual, hacia el final, luego de las fórmulas de bendición para los Fratelli and Sorelle della Compagnia della Madonna del Carmine (Hermanos y Hermanas de la Compañía del Carmen, quienes reciben el hábito completo de la orden), el autor da la fórmula para la bendición del escapulario para los Devoti della Compagnia Carrnelitana (Devotos de la Compañía Carmelitana –seglares- pp. 239 ss.). Esta es la forma más antigua de bendición para el pequeño escapulario de la que tenemos conocimiento.
Debemos admitir que a pesar de la pequeñez del sacratísimo escapulario de Nuestra Señora del Carmen y su antigüedad, la promesa -que es el primer privilegio del Escapulario Carmelita- permanece incólume. Debido a que este privilegio no exige nada más que todos aquellos que fuera de la verdadera veneración y amor por la Santísima Virgen usen constantemente el escapulario en un espíritu de fidelidad y fe, luego de haber sido ubicadas por la propia Iglesia junto a este hábito o insignia bajo la protección especial de la Madre de Dios, deben gozar de esta protección en el asunto o crisis que sea más determinante para su vida en el tiempo y en la eternidad.
Por lo tanto, quienquiera, aunque sea un pecador, que use la insignia de la Madre de Dios a lo largo de su vida como siervo fiel, no confiando presuntuosamente en el escapulario como amuleto milagroso, sino con confianza en el poder y la bondad de María, puede esperar que María velará, a través de su poderosa y maternal intercesión, por otorgarle las gracias para una verdadera conversión y perseverancia en el bien.
Tal es el significado e importancia del primer privilegio del Escapulario Carmelita, que usualmente se expresa de la siguiente manera: “Quienquiera que use el escapulario hasta la muerte, será preservado del infierno”.
El segundo privilegio del escapulario, también conocido como el privilegio Sabatino, significa que la asistencia maternal de María por sus siervos en la Confraternidad del Escapulario continuará luego de la muerte, y tendrá efecto especialmente el sábado (día consagrado en su honor), teniendo en cuenta que los miembros cumplan fielmente las no tan simples condiciones necesarias para obtener este privilegio.
En cuanto a la forma exterior del escapulario, debe consistir de dos pedazos de lana marrón. Este escapulario lleva usualmente por un lado una imagen de Nuestra Señora del Carmen, y por la otra el escudo de la orden del Carmelo. La auténtica lista de privilegios, indulgencias e indultos de la Confraternidad del Escapulario del Carmen (o del Monte Carmelo) fue aprobada el 4 de julio de 1908, por la Congregación de Indulgencias.
En cuanto a la protección frecuentemente milagrosa que María le ha concedido a su insignia y otorgado a los miembros piadosos de la Confraternidad del Escapulario en grandes peligros del alma y el cuerpo, existen muchos registros e informes confiables (algunos recientes), ante los cuales es imposible dudar. Como el rosario, este escapulario se ha convertido en la insignia del devoto católico y el verdadero siervo de María.
EL PRIVILEGIO SABATINO
Según la tradición, a la muerte de Clemente V (1314), en el cónclave que duró dos años y tres meses, la Santísima Virgen se apareció al Cardenal Jaime Duesa, muy devoto de ella, y le anunció que sería Papa con el nombre de Juan XXII, y añadió: "Quiero que anuncies a los Carmelitas y a sus Cofrades: los que lleven puesto el Escapulario, guarden castidad conforme con su estado, y recen el oficio divino, - o los que no sepan leer se abstengan de comer carne los miércoles y sábados -, si van al purgatorio Yo haré que cuanto antes, especialmente el sábado siguiente a su muerte sean trasladadas sus almas al cielo".
Ante la fuerte impugnación que el privilegio sabatino encontró sobre todo en el S. XVII, no histórica, sino teológicamente, llegando el Inquisidor General de Portugal, en 1609, a prohibir a los Carmelitas el predicarlo. Estos apelaron al Romano Pontífice, quien confió la causa al Santo Oficio, y por fin, en 1613 dio un decreto renovado literalmente por Inocencio XI (1678), San Pío X (1908) y Pío XI (1922). En él se estableció: se permite a los PP. Carmelitas predicar que el pueblo cristiano puede creer... lo que se ha predicado sobre el privilegio sabatino.
En resumen: el privilegio sabatino consiste en que la Santísima Virgen sacará del purgatorio cuanto antes, especialmente el sábado después de su muerte, a quienes hayan muerto con el Escapulario y durante su vida hayan guardado castidad según su estado y rezado todos los días el oficio parvo. (Este se puede sustituir por la Liturgia de las Horas o por la abstinencia de carne los miércoles y sábados, o un sacerdote con facultad para ello, lo puede conmutar por otra obra piadosa, v.gr. el rezo diario del Rosario). Si uno peca contra la castidad o deja un día de hacer la obra prescrita, podrá recuperar el privilegio al confesarse y cumplir la penitencia (de manera semejante a como se recuperan los méritos perdidos por el pecado mortal, lo cual parece casi excesiva generosidad de Dios, pero es doctrina católica).
La certeza de este privilegio histórica, como decíamos del Escapulario, está fundada en la potestad de la Iglesia que así lo propone y recomienda. Sería temerario y ofensivo para la Iglesia, cuya Cabeza es Cristo y su alma vivificante el Espíritu Santo, creer que comete una equivocación secular y universal en algo que pertenece a la doctrina y vida cristiana.
En 1950 recordaba Pío XII: "Ciertamente, la piadosa Madre no dejará de hacer que los hijos que expían en el Purgatorio sus culpas, alcancen lo antes posible la patria celestial por su intersección, según el llamado privilegio sabatino, que la tradición nos ha trasmitido" con estas palabras: "Yo, su Madre de Gracia, bajaré el sábado después de su muerte y a cuantos - religiosos, terciarios y cofrades - encuentre en el Purgatorio los liberaré y los llevaré al monte santo de vida eterna". Es por eso que los devotos a la Virgen del Carmen, acuden los sábados a la Misa y cantan solemnemente la “Salve”.

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